Opinión

La codicia

Ricky Noboa
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Reflexionar sobre el concepto de la codicia, hacedora y promotora de la desigualdad social que nos perturba, es un egoísmo que contamina y destruye cuando persiste el deseo de obtener poder y riquezas, obstaculizando a su paso toda iniciativa, creatividad y equidad necesarias para la estabilidad social.  Alcanzar el poder y saber entregarlo como resultado de los cambios socio político es difícil, cuando no se tiene un alto sentido de alternabilidad, que significa una concepción democrática de principio.  La resistencia al cambio es un denominador que observamos en las diferentes actividades de la vida cotidiana, en los individuos que quieren permanecer en detrimento del ejercicio institucional que debe prevalecer, para que los procesos sociales nos lleven a resultados de equidad en la lucha por las reivindicaciones de la gran mayoría.  Entenderlo es una virtud que pocos poseen en una sociedad, ya sea de sistema capitalista o socialista.  El acumulo de poder y riquezas en la obtención de favores es consustancial a la naturaleza de líderes, aupados y estimulados por la mayoría subordinada por las limitaciones aplicadas por el mismo sistema. De ahí observamos cómo el poder codicioso ha penetrado la administración de justicia y ha imposibilitado la creación de un sistema de derecho, que no es más que el imperio de la Ley.  Cada día comprobamos que las riquezas forjadas en la codicia es una retranca en la aspiración de la comunidad que anhela vivir con deberes y derechos, pero bajo el marco de un sistema de justicia social.

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